Raquel
La vida literaria de García de La
Huerta (1734-1787), se polariza en un error y en un acierto: su Theatro Hespañol y su tragedia Raquel. En el primero pretende levantar un valladar contra el
menosprecio en que se tenía a nuestra dramaturgia, aun cuando no sabía con certeza lo que él mismo quería. Después del temible Juan Pablo Forner, es el más
implacable discutidor del siglo que transita. Como poeta, García de La Huerta (salvo los magníficos versos de Raquel), fluctúa en un mar de indecisiones, y
no puede clasificársele en determinada escuela, pues participa de todas ellas, sin sobresalir en ninguna. Como crítico ,utiliza un tono arrogante. No sabe
defender sus puntos de vista con objetividad, ni apela al testimonio de los clásicos más destacados (López de Vega), por ejemplo.


